Volveré y seré… higuera

Escribe: Eduardo A. Volonté

Es casi inevitable en Argentina que al escuchar la frase “volveré y seré millones”, el pensamiento se asocie a la figura de Eva Perón.

Sin embargo se afirma que ella nunca la pronunció.

La liturgia peronista remite a un poema de José María Castiñeira de Dios, un longevo –fallecido a los 95 años- poeta católico y peronista, que ocupara distintos cargos en el área cultural, incluso con Carlos Menem la dirección de la Biblioteca Nacional.

Sus versos, publicados según algunos en el décimo aniversario de la muerte de Evita expresan en su copla: “Aunque la muerte me tiene / presa entre sus cerrazones, / yo volveré de la muerte. / Volveré y seré millones”.

Por esos años, en 1960 se estrenó la película Espartaco, dirigida por Stanley Kubrick y protagonizada por Issur Danielovitch Demsky, conocido en el ambiente del cine como  Kirk Douglas (fallecido a los 103 años en el 2020).

Douglas encarnaba a un esclavo de origen tracio, en cuya boca el director puso la frase “volveré y seré millones”.

La película estaba basada en el libro “Espartaco” del escritor estadounidense Howard Fast publicado en 1951.

Pero los orígenes de “Volveré y seré millones”, se remontan según otros, más atrás en el tiempo.

Más precisamente al 15 de noviembre de 1781, cuando Julián Apaza Nina, cacique aimaráconocido  comoTupac Katari, momentos antes de que su lengua sea cortada, paso previo a su descuartizamiento por haber encabezado una rebelión indígena, sentenció “A mí solo me mataréis, pero mañana volveré y seré millones”.

Más allá de quien sea su autor original, la frase se ha integrado ya al repertorio popular, e incluso utilizada con distintas variantes en cuanto al destino de esa vuelta.

Es entonces que uno puede permitirse la licencia de usarla con el sentido expuesto en el título de la presente.

DE UNA SEMILLITA

Claro que para justificarla hay que hacer un poco de historia y remitirse a la guerra en la isla de Chipre entre grecochipriotas y turcochipriotas en 1974.

En esos días, Ahmet Hergune, protagonista involuntario de esta historia, se unió a la Organización de Resistencia Turca.

Detenido por las fuerzas griegas, luego de asesinado, su cuerpo junto a otros fue escondido en una cueva, luego dinamitada.

En 2011, un investigador forestal llegó hasta la cueva. Sorprendido por la existencia de una especie de higuera  poco habitual en esa zona, decidió excavar en su alrededor.

Para su sorpresa, quedaron a la vista restos óseos humanos.

La ampliación de la búsqueda dio con los restos de tres personas e incluso restos de sus ropas.

Los restos desde los cuales creciera la higuera fueron identificados mediante un ADN como los de Ahmet Hergune.

La explicación hallada fue que Ahmet  poco antes de su muerte había comido higos, cuya semilla, gracias a un agujero provocado por la  explosión de la cueva, recibió la luz  y el agua necesaria para permitir su crecimiento hasta convertirse en el árbol que iniciara la investigación.

Así, cuarenta años después de su muerte el bueno de Ahmet Hergune, sin quererlo, hizo realidad la profecía de Tupac Katari primero, de Espartaco después, y por último de Castiñeira de Dios, solo que volvió convertido en higuera.-