Escribe: Enrique Horacio Taborda.
Ya tranqueamos el 2026, despues de un cuarto de siglo de incertidumbres. Es hora de tomar la posta y avanzar, «sin prisa pero sin pausa» como decían los mayores. Pensar otra vez en el futuro, con todo lo que vendrá, pero con la firmeza del que confía en sus proyectos. Todo ha cambiado- y lo que va a cambiar-
Sin embargo que no sea un inconveniente. Todavía somos seres humanos pensantes y decicidos, como lo fueron antes y serán los que vienen.
Como todo, se empieza por lo propio. Dejemos que la televisión, el celular y los medios haga lo suyo.
Detengamonos en nuestra casa. Ayacucho tiene » hacer un alto» en todo: convivencia, situación ambiental, afianzamiento de la identidad dentro de los límites que propone el distrito ( uno de los más extensos de la Pcia). Política regional y porque nó nacional o exterior ( tenemos lo suficiente).
Antes, pensar en el barrio, los vecinos, los que van y vienen y de allí en otros barrios, que son muchos en la ciudad. Ver que se puede hacer en común , pero mejorar el trato cotidiano.
Las instituciones tienen un valor extraordinario, ayudan a la convivencia y entendimiento de las personas y del Municipio, centro imparcial, que debe ser de todo lo que se mueve en el desarrollo del esquema civil.
Los fanatismos no ayudan, retrotraen. Es bueno tener una idea, política, religiosa, deportiva, pero hay que saber manejarla, con seriedad y criterio.
Un partido de fútbol, un partido político, aunque algunos degradados, no deben ser barreras para hablar entre amigos, vecinos o autoridades…y que cada cual conserve su lugar. Las palabrotas y los insultos, como así las agresiones, no llevan a nada. Con lo que se ve es suficiente.
Usted pensará en lo cinematográfico del título VOLVER AL FUTURO. Es lo que pensamos como quién dice para VOLVER A VIVIR. Tal vez lo que soñamos alguna vez.

