Un mundo aparte, un problema de todos

Escribe: Eduardo A. Volonté

Si bien hoy, lamentablemente, la programación del canal Encuentro se basa en reiteraciones de programas ya emitidos, constituye igual una saludable alternativa a la mediocridad, chabacanería y vulgaridad que casi como una constante exhibe la televisión argentina.

Dentro de ella, una muy bien lograda serie documental denominada “Universo Conurbano” del escritor, guionista y productor Pedro Saborido permite acceder a ese mundo fascinante y distinto que constituye esa porción de nuestra provincia.

Una elemental aproximación a esa área problemática y compleja, de la que mucho se habla, pero donde no siempre se hace, y a veces ni siquiera se la comprende, nos muestra uno de los principales desafíos a abordar por cualquier gobernante.

Lo primero a comprender es la necesidad de enfocar esta cuestión desde el concepto de región, superando los  simples límites de tipo político-administrativos.

Nada más errado que creer que porque una línea de puntos en un mapa señale el fin de la jurisdicción de la provincia de Buenos Aires y el comienzo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, o viceversa, eso significa que son dos realidades distintas.

El área metropolitana, que abarca a uno y otro lado del Riachuelo, tiene características propias que superan la formalidad de un mapa.

Disparidades

Por conocidas y evidentes, no hace falta detenerse en considerar las abismales diferencias existentes en nuestra provincia en materia de superficie, densidad poblacional y por ende también, en problemáticas a resolver.

Vayan solo dos datos: Tordillo, posee 1.800 habitantes, algunos menos que el 1.700.000 de La Matanza.

Pila posee una densidad de 1,2 habitantes por km2, frente a los 9.569 de Lanús.

Se cae de maduro que Lomas de Zamora tiene más que ver con la Ciudad A. de Buenos Aires que con Pila, o  que los problemas de Almirante Brown o Avellaneda tienen más en común con ella que con Tordillo.

Hablar del conurbano o área metropolitana tiene desde el vamos un problema.  La propia delimitación del área resulta conflictiva.  Las definiciones varían en la cantidad de municipios que lo integran y por ende en la cantidad de habitantes que lo integran.

Si se toma la Ley 13.473 de 2006, el número de distritos se ubica en 32, a lo que hay que sumarle la Ciudad A. de Buenos Aires.

La definición del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) incorpora más aún.  Lo concreto es que en la región habitan unos 15 millones de habitantes, lo que vasta para confirmar la magnitud del desafío que la región significa.

Fenómeno mundial

No es esta cuestión excluyente de nuestro país, las aglomeraciones urbanas son el resultado de procesos de crecimiento económico y demográfico, que han generado la concentración de la población en espacios urbanos donde las expectativas de crecimiento económico y mejores condiciones de vida son mayores; esta circunstancia ha causado graves problemas de desequilibrios territoriales, sociales y ambientales en todo el mundo y  se ha convertido en una cuestión central en la agenda de las políticas públicas.

La realidad económica, social y cultural de los conglomerados metropolitanos desborda los límites formales de los municipios,  transformándose en una realidad territorial no contenida por los órdenes jurídicos locales.

Bien se ha dicho que “La existencia de una multiplicidad de jurisdicciones en el espacio metropolitano, no coordinadas o insuficientemente coordinadas, sumada a una atomización de la autoridad estatal en diversos niveles de gobierno, agencias, entes, organismos, empresas de servicios públicos, entes de control, etc., se plantea como uno de los elementos más conflictivos para la gobernabilidad de dichos territorios”.

Es en  este escenario, complejo y fragmentado, en el cual debemos imaginar respuestas institucionales para hacer frente a diferentes desafíos del fenómeno metropolitano, tales como la prestación de servicios comunes, la coordinación en la formulación y ejecución de políticas públicas, la planificación del uso del suelo, la promoción de la calidad de vida, el transporte, la seguridad, la superación de los desequilibrios regionales, entre otros.

Actuar

Claro que esto no es fácil. Solo basta recordar que en esta región coexisten una multiplicidad de poderes, organismos e instituciones de los cuatro niveles de gobierno –la Ciudad A. de Buenos Aires, la provincia, el estado nacional y los municipios-  que ejercen sus competencias de manera exclusiva o concurrente sobre distintas materias.

Esto ha ido generando distintos conflictos que inciden negativamente en la búsqueda de soluciones y frenan el avance del necesario proceso de articulación de jurisdicciones.

Es necesario entonces, generar nuevos marcos institucionales que faciliten la gobernabilidad de estas áreas.

Si bien felizmente se ha ido generando una conciencia sobre la necesidad de abordar seriamente los problemas del área, todavía falta mucho camino por recorrer, porque las tensiones y recelos que existen en muchos de los actores públicos y privados involucrados dificultan el avance hacia la construcción de una agenda de gobernabilidad metropolitana.

Se requiere un proceso de diálogo político abierto y constante, con un fuerte apoyo técnico para abordar en conjunto las diferentes temáticas.

No es fácil el desafío, pero es imprescindible asumirlo.-