Escribe. Eduardo A. Volonté
Para Milei la oposición miente.
Para Milei los periodistas mienten.
Para Milei las organizaciones obreras mienten.
Para Milei las entidades empresariales mienten.
Para Milei ¿también miente el gobierno?
Vale hacerse esta pregunta ya que recientes datos de organismos oficiales dan cuenta de una dura realidad laboral que en nada se condice con el optimista e idílico panorama que desde la presidencia se pretende vender.
Aunque puedan resultar tediosos, es necesario repasar algunos números de la realidad laboral argentina.
Es posible a partir de las estadísticas de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación y del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) observar que en el mes de julio se destruyeron 12.716 empleos respecto a junio.
En la industria, desde noviembre de 2023 se han perdido 90.924 puestos de trabajo, un 7,6%.
Por su parte, la construcción, perdió 64.083 puestos, que equivalen a una baja del 14,5%.
Le siguen en su deterioro el comercio y la intermediación financiera.
Desde la llegada de Milei en diciembre de 2023 la pérdida acumulada de puestos de trabajo registrados asciende a 287.753, a los que sumando los puestos perdidos en el sector público se llega a 370.303.
Si se toma como base julio de 2025, el empleo privado se redujo en 134.517 puestos en doce meses.
Datos del del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), publicados el 17 de septiembre, ubican la tasa de desocupación en el 7,9% durante el segundo trimestre de 2026.
Un análisis territorial de los datos del empleo registrado, marcan que en julio 17 provincias registraron caídas mensuales. Las más perjudicadas: Santa Cruz, Mendoza y Corrientes. Solo Río Negro y Neuquén han generado más empleo privado en la era Milei.
En términos absolutos fue la provincia de Buenos Aires la que registró la mayor pérdida: 8.001 empleos menos. Si se extiende el período a noviembre de 2023, esa cifra alcanza los 104.361 empleos privados.
Hasta aquí se han mostrado números. Fríos números.
No hay que olvidar nunca que cada uno de ellos representa un ser humano. Que atrás de cada uno existe una familia, es decir, más seres humanos a los cuales la pérdida de su fuente laboral, es decir de sus ingresos, los condena a la pobreza, la miseria, a carecer de los más elementales recursos para comer, vestirse, educarse y curarse.
Como solía decir el General (con perdón de Milei) la única verdad es la realidad. Y esta no miente.-


