¿Qué mejor plan que ver a los partidos del Mundial con amigos? Y si se acompaña con empanadas y una picada como la que propone Juan Braceli, estamos para campeones.
Antipasto, tapas, copetín, todos sinónimos de una de nuestras costumbres más arraigadas, las picadas. Algunos sostienen que derivan de las tapas españolas (quesos, embutidos, callos -mondongo-, buñuelos); otros, del antipasto italiano (el hábito de comer quesos, salames y vegetales en aceite antes de la pasta).
En Argentina, ambas se fusionaron en los Almacenes de Ramos Generales. El trabajador rural llegaba al almacén, pedía un vermú o una ginebra, y el «bolichero» cortaba un poco de queso y salame para acompañar. No era un plato del menú, era una cortesía, un «tentempié», algo para picar.

