Escribe: Eduardo A. Volonté.-
El 24 de abril próximo se cumplirá el centenario del inicio de la travesía que Aimé F. Tschiffely con los caballos criollos Gato y Mancha realizara uniendo Buenos Aires con Nueva York.
Sin duda una de las aventuras más impactantes que concretaran en común humanos y caballos.
Y hablando de aventuras, vale recordar el relato de aquella hazaña en las páginas de una revista precisamente titulada “Suplemento mensual de AVENTURAS”.
Con ese nombre y a un costo de treinta centavos aparecía en Mayo de 1929, el primer volumen de lo que hoy denominaríamos por su formato, una revista-libro.
La publicación de unas 200 páginas en cada una de sus ediciones contenía mensualmente uno o dos relatos de acción, sea de misterio, piratas o policiales, matizados con un relato de aventuras reales, memorias de viajeros, o expediciones a regiones aún lejanas.
El primer volumen de esta publicación de Editorial “Femenil”, con domicilio en Rivadavia 5972 de la Capital Federal, incluía el siguiente sumario: “El misterioso caso de la oreja cortada”, por Hernan Landon; “Alias quien?”, novela policial de Beford Jones, y cerrando este primer ejemplar, el motivo de estas líneas: “De Buenos aires a Washington”, por Aimé F. Tschiffely.
Allí, este suizo que falleciera en Londres y cuyas cenizas descansan en “El Cardal”, describe su hazaña sin par de haber unido Buenos aires con Washington, a lomo de Gato y Mancha, dos caballos criollos cedidos por el Dr. Emilio Solanet.
El relato de Tschiffely ocupa 60 páginas de la publicación y está acompañado por un mapa con el itinerario y 53 fotografías referidas a los temas tratados.
Para coquetería de Gato y Mancha, digamos que ellos aparecen posando para la posteridad en 15 de ellas.
Señalemos también que solo diez de esas fotos son luego incorporadas a la primera edición del libro “Mancha y Gato”, publicado por editorial Emecé en 1944 y luego reimpreso en la década del ochenta, pero ya sin las fotos.
El relato está dividido bajo subtítulos tales como “Una tumba antigua que casi causa un desastre”; “El antiguo camino de los incas”; “Un indio huérfano se suma a la partida”, “El Guende”, enano de la montaña, monta el caballo del autor”; “Salvado de los cocodrilos”, “La necesidad prescribe la dieta de Carmen de Mono”; “Y otros”.
Ninguno de todos los títulos utilizados en este relato fueron luego repetidos en el posterior libro sobre la travesía.
VIAJERO INCANSABLE
Seguramente esta crónica de su fantástica aventura fue la base del libro que Tschiffely escribiera posteriormente relatando en forma mucho más extensa todas las peripecias de su travesía.
Porque a la par de su pasión criolla y sus ansias de aventura, que lo llevaran también a recorrer más de 15.000 km. por la desierta patagonia a bordo de un automóvil Ford en la década del ´30, a recorrer Inglaterra a caballo y a España en motocicleta, Tschiffely poseía también pasión por la escritura, en la cual volcaba sus vivencias e impresiones de viaje surgidas de su espíritu inquieto y su agudeza de observador avezado.
Las páginas de Tschiffely publicadas en el “Suplemento mensual de AVENTURAS”, están acompañadas al final por una breve nota de la Redacción que expresa textualmente:
“Aimé F. Tschiffely no es un gaucho, como el mismo lo ha dicho, pero ha llevado la neta expresión del paisano argentino por 11 países diferentes enalteciendo las condiciones óptimas de nuestra raza caballar autóctona. Su esfuerzo personal ha despertado de su letargo a los criadores de criollo, evitando a tiempo la extinción de los animales que mas se prestan para los tiempos de guerra, conforme a las peculiaridades de nuestro territorio, y colocándolos a los ojos del mundo conocedor a la par de los más célebres por su resistencia, su sobriedad y espíritu”.
“El nombre de Tschiffely queda vinculado pues, para siempre, a una de las pruebas más notables de equitación que se hayan celebrado nunca. Ha hecho propaganda argentina, sana y cierta. Sus sacrificios merecen y merecerán siempre el homenaje de la gratitud y de la admiración nuestras”.
Sin dudas que es así. Y también para con Emilio Solanet y Gato y Mancha.