A 27 kilómetros de la ciudad de Tandil, Gardey es un destino para “bajar un cambio”, no solo para turistas; también es elegido como residencia permanente.

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Jean Gardey, como tantos franceses de la región de Bearne, dejó el pueblito Aydus, en los Pirineos, y se enamoró del corazón bonaerense. Y pasó a llamarse Juan Gardey, un hacendado que se estableció en la zona de Tandil, con base en la estancia La Postrera. Corría la mitad del siglo XIX y Tandil era uno de los últimos puntos de la frontera provincial.
Un imán para europeos
Con el tren, el ganado y la lana tuvieron salida rápida hacia el puerto de Buenos Aires. y con el tren fueron llegando más inmigrantes franceses y muchos españoles e italianos.
Se construyó el Almacén Vulcano (1920), que se convirtió en el centro social, financiero y comercial de Gardey, que para esa época tenía todo: cine, hoteles y una vida social que competía con la de Tandil.
Cuando el ferrocarril empezó a perder fuerza y finalmente los servicios de pasajeros se suspendieron, Gardey comenzó a sufrir un éxodo, principalmente de jóvenes que emigraban a Tandil, Mar del Plata o Buenos Aires. El pueblo cayó hasta unos 500 habitantes, la mayor parte ligados a la actividad agrícola.
El renacimiento
Hasta que en el siglo XXI, Gardey experimentó una transformación increíble gracias al turismo rural, en el que la historia se concilia con la modernidad. Hoy es un pueblo con “conectividad y calma”, ya que su fibra óptica atrajo a mucha gente con trabajo remoto.
Actualmente en Gardey viven unas 1500 personas, vinculadas al turismo, que hacen home office o tandilenses que lo eligieron como residencia permanente.
Qué hacer en Gardey
* El Almacén Vulcano: es el corazón del pueblo, es un centenario almacén de ramos generales que se mantiene casi intacto, con paredes de ladrillo visto y estanterías de madera. Imposible no tentarse con su vermut y una picada de quesos y salames regionales.
* La Estación: inaugurada en 1885, se conserva en muy buen estado.
* La Capilla San Antonio de Padua posee un estilo romántico renacentista, de una sola nave, el altar y los yesos fueron hechos por reconocidos artesanos Joaquín Riu
* El Museo de Malvinas Gardey: fue creado por un vecino, Santiago Calvo, quien dedicó su vida a recolectar objetos, uniformes, fotos y documentos de la guerra. Es una colección privada abierta al público.
* El Arroyo Chapaleofú: A pocos metros del pueblo hay un balneario natural, muy elegido para pasar la tarde, y, si el clima acompaña, refrescarse un poco.
* Buena mesa: en los últimos años a Vulcano se sumaron nuevos emprendimientos gastronómicos con propuestas gourmets. Sábado, domingos y feriados se aconseja hacer reserva previa.
Cómo llegar
Gardey se encuentra a 385 kilómetros del AMBA. Se accede por Autopista Ricchieri, luego Autopista Ezeiza–Cañuelas, RN Nº 3 hasta Azul y RP Nº 226 con destino a Tandil hasta el kilómetro 185, a la derecha 10 kilómetros.
Fuente Agencia DIB





