El Roña: Murió Jorge “Locomotora” Castro a los 59 años

La leyenda del boxeo argentino se descompensó y falleció mientras estaba en el Bingo de Morón

Castro construyó una de las carreras más prolíficas y espectaculares del boxeo argentino, con un registro profesional de 144 combates que incluyó 130 victorias —90 por nocaut—, 11 derrotas y tres empates. Nacido en Caleta Olivia, Sant Cruz, el 18 de agosto de 1967, el pugilista alcanzó la cima del deporte el 12 de agosto de 1994 al conquistar el título mundial vacante de la categoría mediano de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) frente a Reggie Johnson en Buenos Aires.

Castro conquistó el título mundial de peso mediano en 1994 tras noquear a John David Jackson en Monterrey

El propio boxeador rebautizó ese impacto decisivo como “La mano de Dios”, en alusión a la jugada de Diego Maradona en la Copa Mundial de Fútbol de México 1986. La publicación estadounidense Ring Magazine premió ese enfrentamiento como la Pelea del Año y distinguió a ese noveno asalto como el Asalto del Año.

Locomotora Castro ganó 130 combates en su carrera

Tras retener su cetro mediano de la Asociación Mundial de Boxeo ante Alex Ramos e imponerse en una revancha frente a Reggie Johnson, Castro cedió el campeonato el 19 de diciembre de 1995 en Tokio frente al japonés Shinji Takehara por decisión unánime. Posteriormente, el argentino incursionó en la división supermediano. En 1997 sostuvo dos enfrentamientos a 10 asaltos ante el cuatro veces campeón mundial panameño Roberto Durán, con una victoria en Mar del Plata y una caída en Panamá. Al año siguiente superó nuevamente a John David Jackson por puntos para adjudicarse el cinturón Fedelatin de la AMB.

Pese al diagnóstico médico, regresó a los cuadriláteros en 2006. Tras un tropiezo inicial, consumó su revancha ante el paraguayo José Luis Herrera el 27 de enero de 2007, a quien venció por nocaut técnico en el segundo asalto. Aquella contienda marcó el final formal de su carrera. La Fundación Konex le otorgó el Premio Konex – Diploma al Mérito en el año 2000 como uno de los cinco mejores boxeadores de la década en Argentina.

Al recordar su propia historia durante un cumpleaños, Castro explicó el impulso detrás de su trabajo comunitario: “Yo pasé hambre, pasé frío, a mí no me lo puede contar ningún político, yo hago lo que deberían hacer ellos”, citó el ex boxeador que ahora pasó a la inmortalidad dentro de la historia grande del boxeo argentino.