Escribe: Eduardo A. Volonté
Venían para ser distintos. Eso decían.
También vociferaban a los cuatro vientos que terminarían con los privilegios de los políticos. La Casta. Cómo los denominaron.
A 27 meses de haber asumido, nada de eso ha ocurrido.
Conspicuos representantes de lo peor de la política son actores fundamentales del accionar del gobierno. Un solo nombre basta: Patricia Bullrich.
En estos días, el Jefe de Gabinete Manuel Adorni tuvo que reconocer que en el avión presidencial que traslado a la comitiva de Milei a Nueva York también viajó su esposa, Bettina Angeletti, que se desempeña como coach ontológica.
La explicación de Adorni – el mismo que como vocero del gobierno había afirmado hace dos años que los familiares no integrarían comitivas oficiales, y que ocupó una candidatura testimonial para la Legislatura porteña- lejos de poder justificar lo injustificable, aportó una prueba mas del doble discurso que atraviesa al actual gobierno.
Muy suelto de cuerpo sostuvo «Vengo una semana a deslomarme a Nueva York, quería que mi esposa me acompañe”, ya que “son trabajos muy sacrificados y era mi deseo que mi mujer me acompañe”.
Con acierto el periodista de La Nación, Daniel Santa Cruz se preguntó como puede sentirse frente al “deslome” de Adorni, “cualquiera de los millones de trabajadores -el 72% del total según el Instituto Gino Germani de la UBA- que cobra menos de un millón de pesos por mes y que trabaja de 8 a 12 horas diarias y que con sus impuestos paga cada viaje oficial de éste o de cualquier gobierno.”
Ni hablar de los miles y miles de desocupados, de los jubilados con la mínima, de los jóvenes que no consiguen su primer empleo, de los despedidos a diario de empresas que quieran.
Ante esta actitud de Adorni, no viene mal recordar que en 1966 Silva Martorell de Illia, esposa del entonces Presidente Arturo Illia, debía viajar a Houston, Estados Unidos, para tratarse en un centro oncológico del cáncer que finalmente la abatiera en julio de ese año.
Lejos de utilizar los fondos reservados que tenía a su disposición como Presidente de la Nación o disponer de un avión oficial, Illia vendió su automóvil para costear esos gastos de su esposa.
También es oportuno traer al presente un triste recuerdo que tenemos los ayacuchenses: el 19 de diciembre de 1988 en la ruta 29 a la altura de Ranchos, mientras manejaba su Renault 11 tuvo un accidente Hernán Carlos Naveyra, quien falleciera a consecuencia del mismo el 16 de febrero de 1989.
Naveyra quien se desempeñaba como Presidente del Banco de la Nación Argentina, utilizaba su propio vehículo en lugar de hacer uso de auto y chofer oficial como su alta investidura le permitía.
Tal vez, la más contundente calificación de esta actitud de Adorni provino del propio oficialismo. La publicó en su cuenta de Instagram la Vicepresidenta Victoria Villarruel: «El ajuste lo paga la política, jaja».
Aunque hay que reconocer que tenía razón Adorni cuando el 21 de abril de 2017 posteó en sus redes “Es hermoso vivir del Estado. Más aún cuando lo mantienen los demás…”.-

