
En el Renault Clio viajaban Guillermo Sebastián Martínez, de 36 años; Ruth de los Ángeles Figueroa, de 29; Felipe Giuliano Martínez, de 2; Agustina Lucila Meza, de 4; y Cristian Adrián Onieva, de 46. Los cinco ocupantes murieron en el lugar del impacto.
Las víctimas integraban una caravana de tres vehículos que había partido de Moreno con destino a Ayacucho, donde asistirían a un cumpleaños familiar. El Clio circulaba detrás de un Volkswagen Gol y un Chevrolet Corsa, este último conducido por Fernando Spahn, cuñado de Martínez.
La fiscalía imputó a Cavanagh por homicidio culposo agravado por la conducción imprudente de vehículo con motor y por la multiplicidad de víctimas. La figura prevé penas de entre tres y seis años de prisión, además de una inhabilitación para conducir de entre cinco y diez años.
Juan Manuel Dávila estará a cargo de la fiscalía durante el juicio, mientras que la defensa del acusado será ejercida por los abogados Gustavo García, Facundo Nimer Echave y Federico Larruy.
La querella, que representa a los familiares de las víctimas, será encabezada por Juan Tiberio, del estudio de Fernando Burlando.
Si bien la defensa de Cavanagh sostiene que el clima (la lluvia) y el estado de la ruta (con ondulaciones en el asfalto) desencadenaron la tragedia, Tiberio rechazó esa explicación y asegura que la acusación se apoya en la velocidad a la que circulaba el vehículo y en antecedentes de infracciones de tránsito atribuidos al imputado.
Los familiares de las víctimas cuestionaron esa alternativa. El fiscal Mario Rafael Pérez se excusó posteriormente del caso por “pérdida de objetividad”, y Dávila fue designado para intervenir en el juicio que comienza este miércoles.

