La investigación por el golpe en la casa de la madre del extenista derivó en la caída de una organización internacional
El caso se había iniciado el pasado 15 de mayo, cuando delincuentes ingresaron a la vivienda de Patricia Lucas, madre de Del Potro, entre las 17 y las 19, aprovechando que no había moradores en el lugar. Para entrar, rompieron una ventana del living y recorrieron la propiedad con precisión quirúrgica.
Lo que parecía una entradera de alto perfil pronto reveló otra dimensión.
La investigación, encabezada por la DDI Azul junto a la Sub DDI Tandil y la Fiscalía N°16, permitió identificar el vehículo utilizado por los delincuentes: un Chevrolet Astra bordó. El auto fue clave. Su rastreo, mediante cámaras de seguridad, registros viales y tareas de inteligencia, permitió reconstruir el recorrido de la banda.
Pero el hallazgo más inquietante fue otro: dos de los principales sospechosos tenían alerta roja de Interpol y eran buscados por el Federal Bureau of Investigation (FBI) y por la Policía Militar de Chile.
El motivo: integrar una estructura criminal especializada en atacar viviendas de figuras del deporte internacional.
Según la acusación estadounidense, el grupo utilizaba una metodología sofisticada. Primero realizaban tareas de inteligencia: seguían a las víctimas, estudiaban sus movimientos, analizaban horarios y utilizaban imágenes aéreas para conocer accesos, patios y vías de escape. Esperaban el momento exacto.
En Argentina, la caída comenzó a concretarse esta semana. Primero fueron detenidos en la terminal de Retiro dos ciudadanos chilenos que intentaban abordar un micro rumbo a Posadas. Ambos tenían pedido de captura internacional. Después, en un operativo montado sobre la Ruta Nacional 7, fue detenido el sospechoso argentino cuando circulaba en un Fiat Cronos acompañado por otros dos ciudadanos chilenos.


