Los propios jugadores de la Selección desplegaron una bandera en el campo de juego finalizado al partido, posicionándose con la causa más sentida: la colonización y la cruenta guerra por las Islas Malvinas.
Desobediencia con sentido y sentimiento
Las autoridades estadounidenses habían catalogado al partido de «alto riesgo», por lo que la FIFA y las fuerzas federales y estatales de seguridad advirtieron sobre cualquier mensaje de odio o político entre los aficionados. Incluso la ministra de Seguridad argentina, Alejandra Monteoliva, remarcó que quienes lleven banderas o remeras con inscripciones referidas a Malvinas no podrían ingresar al estadio.
La funcionaria libertaria les había anticipado, además, a los hinchas argentinos que estaría “prohibido el ingreso de elementos que tengan algún tipo de mensaje provocativo, ya sea de contenido político o racial”. Y cuando le consultaron a Monteoliva qué pasaría específicamente con las banderas o camisetas sobre las islas Malvinas, respondió que “cualquiera que entre con un mensaje de contenido político o provocación racial o religiosa no podrá ingresar. Es muy importante tenerlo en cuenta”. Y fue más allá: “Las Malvinas son argentinas es un mensaje político”.
Sin embargo, una vez terminado el partido y luego de que los jugadores de la selección desplegaran la bandera sobre el pasto en uno de los extremos del estadio, en las tribunas surgieron rápidamente otros trapos con inscripciones sobre la causa Malvinas.
Fuente: Agencia DIB

