Escribe: Eduardo A. Volonté
Inmersos como estamos los argentinos en un mundial de fútbol que comienza a transitar sus instancias finales, ha pasado casi desapercibido por completo un preocupante comunicado emitido por la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (Ancefn).
Creada hace 152 años -el 26 de marzo de 1874- la Academia no solo es una las entidades de su tipo más antigua del país, sino que también un ámbito donde se congregan los científicos más prestigiosos y reconocidos tanto aquí como en el exterior.
El texto difundido el 3 de julio expresa su “profunda preocupación por el estado del Sistema Nacional de Ciencia y Técnica”, y su “solidaridad con la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), con los trabajadores desvinculados del organismo y con los becarios posdoctorales del CONICET, quienes atraviesan una situación crítica”.
Sostiene luego que “La ciencia y la tecnología constituyen políticas de Estado cuya continuidad trasciende los gobiernos. El deterioro de las capacidades humanas e institucionales construidas durante décadas compromete el desarrollo económico, la salud, la soberanía tecnológica y la capacidad de innovación de nuestro país”.
La Academia al referirse a la no renovación de contratos de personal de la CNEA entiende que «evidencia, una vez más, la falta de valorización gubernamental hacia el sector» y que “el vaciamiento de la CNEA, impulsado por salarios de indigencia, es parte del desmantelamiento general del sistema”.
También se refiere la declaración de la Academia al freno en los ingresos a la Carrera del Investigador Científico del CONICET, lo que a su criterio «interrumpe de forma abrupta más de una década de formación universitaria de alta calidad, dejando a doctores altamente calificados sin empleo y forzando una grave fuga de cerebros».
A esto suma “la quita de subsidios de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i), pilar fundamental de la ciencia básica y aplicada».
Finaliza el texto expresando: «Repudiamos enérgicamente la represión policial y de gendarmería ejercida contra científicos y técnicos». También afirmó que esas imágenes «remiten a las épocas más oscuras de nuestra historia» y sostuvo que «jamás deberían repetirse en democracia».
PARA ATRÁS
En consonancia con el texto del comunicado, el Vicepresidente de la Academia, el Dr. En Química Galo Soler Illia sostuvo en diferentes entrevistas periodísticas, conceptos que vale la pena reproducir sin mayores comentarios:
“La ciencia ha sido agredida en estos últimos dos años y medio de manera injustificada. Se nos trata de ñoquis, se nos trata de gente que no acepta auditorías, que estudia cosas inútiles”.
“Estamos un 40% o 45% abajo con respecto a nuestra situación en noviembre de 2023, en salarios. Los chicos jóvenes ganan por debajo de la línea de pobreza pese a que han estudiado diez, doce o quince años y superaron concursos para ingresar al CONICET.”
“No se ha dado un solo centavo prácticamente en estos últimos dos años y medio para realizar investigación.”
Soler Illia rechazó también el freno a dos proyectos estratégicos como el Laboratorio de Haces de Neutrones y el primer reactor modular pequeño, la Central Argentina de Elementos Modulares (Carem) a pesar que el grado de avance entre el 60% y el 80%, respectivamente. “El Gobierno está tomando a las instituciones como si fueran un almacén. No hay razones técnicas para hacer lo que hacen”, denunció.
MÁS VOCES
Por su parte, el Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (CIICTI) a través de su equipo Economía, Política, Ciencia (EPC) denunció que “la ejecución de la Función Ciencia del Presupuesto Nacional (FCyT) retrocedió en junio un 2,7% en relación al mismo periodo del año anterior, lo cual se añade a las caídas del 29,7% del año 2024 y del 16,5% de 2025.”
El Director del EPC, Nicolás Lavagnino sostuvo que esto profundiza la caída de la FCyT en sus mínimos históricos, en torno al 0,151% del PBI para el año en curso y que “La cifra se encuentra muy lejos del 0,298% alcanzado en 2023 y más aún de la estipulada por la suspendida Ley de Financiamiento de la Ciencia, que obligaba al gobierno a disponer del 0,52% del PBI para este año”.
También en estos días el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) difundió su informe mensual donde queda en evidencia la deliberada subejecución presupuestaria a nivel nacional de los recursos del área científica.
“En los organismos vinculados a la Ciencia y la Investigación -sostienen- se registran caídas significativas en la ejecución presupuestaria. En el caso del programa de Promoción de la Investigación y la Innovación estamos ante una virtual paralización con una caída del 88% del gasto. Asimismo, se observan reducciones relevantes en la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (-64%), el CONICET (-35%), la Fundación Miguel Lillo (-36%), el Servicio Geológico Minero Argentino (-31%), la CONEAU (-35%), y el Servicio Meteorológico Nacional (-33%).”
En una semana el Mundial de Fútbol terminará.
Lo que lamentablemente no terminarán son las consecuencias de estas nefastas políticas llevadas adelante por el gobierno nacional en materia de ciencia y tecnología.
Pasarán muchos años, incluso varios Mundiales, y Argentina seguirá pagando los resultados del desmantelamiento de sus organismos científicos y la pérdida de muchísimos de sus mejores investigadores, culpa de la irresponsable decisión del gobierno de Milei de destruir al Estado.-

