Mística Pincha: lo ganó con un gol agónico a los 91′ y se metió a octavos

Estudiantes de La Plata

Independiente MedellínIND

El equipo del Cacique Medina sufrió pero lo ganó con un cabezazo de Amondarain y se clasificó a la siguiente etapa de la Libertadores.

Cuando parecía que la noche terminaba en tragedia, cuando el reloj empezaba a transformarse en verdugo y la eliminación ya caía como una sentencia sobre UNO, Estudiantes encontró un gol que valió mucho más que una clasificación. Porque fue agonía, desahogo y épica todo junto. Y porque el festejo tuvo de todo: cabezazo salvador, offside cobrado y un VAR que terminó liberando una explosión inolvidable en La Plata.

Iban 91 minutos cuando el Pincha armó la jugada que cambió la historia. Centro al segundo palo, peinada de Alexis Castro (que entró a los 41′ del ST) y aparición de Mikel Amondarain entrando por atrás de todos para meter el cabezazo que hacía delirar a todo UNO. Dos cabezazos en el área. Gol. O al menos eso parecía.

Porque inmediatamente el línea levantó la bandera y el estadio entero se congeló. Silencio, incredulidad y jugadores agarrándose la cabeza. Estudiantes volvía a quedarse afuera cuando ya sentía la clasificación en las manos. Pero entonces apareció el VAR . Y esos segundos se hicieron eternos. Hasta que llegó la decisión final. Gol válido.

Y la realidad es que el Pincha lo había ido a buscar toda la noche. Fue protagonista desde el arranque, manejó la pelota y arrinconó a un Independiente Medellín que se tiró decididamente atrás, apostó únicamente al contragolpe y prácticamente no inquietó nunca a Muslera.

El festejo del Vasquito. (EFE)El festejo del Vasquito. (EFE)

El gran problema era Chaux. El arquero venía sosteniendo al DIM con una actuación tremenda. Le había sacado dos cabezazos clarísimos a Carrillo y hasta le había descolgado del ángulo un frentazo espectacular a Tobio Burgos. Pero tanta insistencia terminó teniendo premio.

Hasta que llegó esa última pelota. La más pesada de todas. La que primero paralizó a UNO y segundos después desató una de esas noches que quedan grabadas.

Porque Estudiantes sufrió, insistió y encontró el gol cuando ya no quedaba nada. A pura épica. A pura Copa.