Escribe: Eduardo A. Volonté.-
Dentro del conjunto de fechas y acontecimientos que enriquecen la más que centenaria y fecunda vida de la Unión Cívica Radical, y que alimentan a través de los tiempos un mismo sentido de pertenencia a una causa que aún mantiene su vigencia, el recuerdo de la jornada electoral del 5 de Abril de 1931 en la provincia de Buenos Aires ocupa un lugar seguramente de privilegio.
El 5 de Abril –así a secas- constituye para los radicales toda una definición de responsabilidad cívica, de lealtad y compromiso hacia una divisa política que logró superar todos los contratiempos que el régimen y el fraude intentaran oponerle para surgir victoriosos en esos comicios, que a la luz del triunfo radical debieron ser anulados, iniciando así la era negra del fraude en el país.
Fueron Honorio Pueyrredón y Mario Guido los hombres sobre los cuales recayó la responsabilidad de encabezar aquella desigual batalla, que ambos acataron con clara conciencia de lo que aquello significaba.
Pero no pretenden estas líneas recordar aquella jornada, sino rescatar el recuerdo de Mario Guido, remitiéndonos a las palabras de otro radical, de un hombre cuyo nombre no precisa en nuestra localidad mayores presentaciones.
Dejemos lugar ahora a las palabras con que el entonces Diputado Nacional Emilio Solanet recordaba el 28 de Junio de 1946 en el recinto de la Cámara de Diputados de la Nación a Mario Guido a pocos días de su fallecimiento.
Así se expresaba el Dr. Emilio Solanet:
“Hace pocos días, el 23 de Junio falleció en esta ciudad el Dr. Mario Guido”.
“Durante su vida demostró amor por las manifestaciones más bellas de la existencia”.
“Doctorado en jurisprudencia, ciencias sociales y diplomacia en la universidad de Buenos Aires, fue catedrático en la Universidad de La Plata. Desde temprana edad, a los dieciocho años, ingresó en las filas del Partido Radical, siguiendo su máxima de que hacer política es hacer el bien, y obteniendo su figura singulares contornos que lo llevaron a ocupar altos cargos nacionales, en la convención y en el comité”.
“Su pasión lo llevó a los problemas agrarios y obreros que le dieron relieve durante su actuación parlamentaria iniciada en el año 1920 y proseguida durante varios períodos, destacándose hasta el punto de obtener el honor de llegar a la Presidencia de esta Cámara en los años 1924 y 1925”.
“Durante su actuación legislativa se orientó especialmente a los temas agrícolas y ganaderos, convencido de la importancia que tenían por constituir la primera fuente de riqueza de nuestro país. La legislación obrera mereció igualmente destacada preferencia del legislador, en el aumento de salarios, para mejorar las condiciones de trabajo del obrero, y asimismo en las jubilaciones; se especializó en algunas de sus leyes con los obreros cerealistas. También la educación pública ocupó su inteligencia con provecho para el país”.
“Muchos acontecimientos de repercusión nacional se registraron durante su larga y fecunda vida política”.
“Por gravitación de sus virtudes el 5 de Abril de 1931, junto con el Dr. Honorio Pueyrredón, triunfaron en los comicios de la Provincia de Buenos Aires, esos comicios memorables que fueron anulados por el gobierno de facto”.
“En los últimos años de su vida continuó las normas de contenido liberal y democrático que marcaron su actuación ejemplar de inteligencia y honestidad, saliendo de todos los cargos públicos que desempeñó, bien alta la frente y firme la mirada”.
“En homenaje a este hombre, afirmación constante de la democracia como régimen institucional, el mejor para nuestro país, solicito al Sr. Presidente que invite a la Honorable Cámara a ponerse de pié”.
Vaya con esta recordación de las palabras de Emilio Solanet, un modesto homenaje a Mario Guido, un hombre que supo hacer de la política una herramienta al servicio de los intereses de la comunidad por encima de cualquier mezquindad o beneficio personal.-


